
Ahí estaba ella, desnuda junto a la ventana fumandose, como siempre, ese cigarro que me desgarra la garganta.
Después de tanto tiempo, aún me sorprendo a mi mismo admirando su cuerpo, recreándome en sus curvas, en el color de su piel, en su ruidoso silencio. Y en ese momento, me asaltan recuerdos de esa pequeña niña que venia llorando porque no encontraba su muñeca preferida, de esa infantil risa que cortaba el viento los días de verano cuando íbamos a las afueras de picnic.
¿Qué hemos hecho? ¿Cuándo dejaste de ser mi niña para convertirte en mi mujer? ¿En qué momento decidimos detener el tiempo? ¿Cuál fue la primera vez que me prendió el pecho al abrazarte?
Y todavía, a menudo pienso que vendrá corriendo de la universidad con una sonrisa enorme a contarme que ha ganado en el juego de turno del recreo pero, como siempre, olvido que ya no es una niña de 8 años, han pasado 10 desde entonces y ahora es un preludio de mujer. Apuesto a que su padre, cuando me pidió que cuidara de ella antes de que se viniese a Madrid a vivir, no se refería a esto. Confío en que después de haber pasado con él toda la vida: siempre en la misma clase, continuamente uno en casa del otro metido, inseparables... Pueda entender.
-¿En que estas pensando, Javi?
-Podríamos llamarle Antonio. No acepta diminutivos, me gusta. Por cierto, ese es tu último cigarro...
5 comentarios:
Acabo de leerme las 5 entradas de tu blog de una sentada y me ha sabido a poco, a muy poco. También es cierto que me alegro, en cierto modo, de que no haya 500, porque dormiría muy poco esta noche...
Me encanta tu forma de escribir y, además, me engancha. Normalmente, cuando leo un comentario de alguien "nuevo" en mi blog, me dispongo a devolverlo (por educación). Es cierto que hay veces en que no puedo conformarme con eso y tengo que seguir leyendo, otras por el contrario salgo espantada y olvido que tenía que dejar algo escrito por esa educación que te decía antes...
En tu caso... gracias por tu visita, GRACIAS por hacerme llegar hasta tu blog, GRACIAS por escribir como lo haces y POR FAVOR, sigue escribiendo para que pueda volver y leérmelo todo otra vez.
Y la pregunta, cotilla, de rigor sería si "Mi niña" y su historia comienzan con un café pendiente, pero ni quiero ser cotilla ni preguntar nada. Es mejor esperar a que tú lo vayas contando... ;)
Un besote!! y ya me contarás lo que opina tu querida madre, ok? :P
No voy a ponerme a discutir contigo (y eso que estoy de mala leche porque por culpa del café -y no de uno como el de tu entrada, por desgracia para mi- no tengo ni pizca de sueño y ya es ¡muy tarde!) pero que sepas que está muy feo eso de darme las gracias más veces de las que yo te las he dado a ti...
La que escribe aquí eres tú y la que me hizo llegar hasta tus textos también eres tú, así que no sé yo que gracias me tienes que dar a mi :P
No te he dicho más que mi humilde opinión, pero por experiencia propia sé que cuando esas cosas se piensan hay que decirlas. Sobre todo cuando un blog está empezando y tanto puede seguir como quedarse parado simplemente porque nadie entra en él. Y lo de entrar, muchas veces es por azar o mera casualidad. Todos deberíamos tener la oportunidad de que se nos leyera al menos una vez y que después se decidiera si merece o no la pena volver.
Así que nada, a escribir, porque se aprende mucho y además muchas veces es la mejor (y más barata) de todas las terapias.
Otro besote!
Este relato hace que me de vueltas la cabeza (y que frunza las cejas). Hay más detrás y no logro entrar. No sé, es una sensación extraña pero que me gusta tener, pero seguiré leyéndolo hasta que me entere..
Sí, está muy bien, y me encanta como escribes.
(Antonio - Antoñito, Toni... ufff...pocas cosas hay que no acepten diminutivos (Eva, quizá?))
¡Toc, toc, toc!
Hace días que vengo necesitando una nueva dosis de palabras...
(no, no es una indirecta ni nada parecido...) :P
Vuelvo a llamar, como María...
Bueno, al timbre, tienes?
Din-don!
Publicar un comentario